De Chile a Japón: amistad cruza el mundo gracias a los programas internacionales en la UC

7 de octubre de 2026


Pilar Amaro, estudiante de Terapia Ocupacional de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y Xinyao Liu, una estudiante china que vive en Japón y titulada en Sociología de la University of Tokyo, se conocieron durante un programa académico en Chile. Lo que comenzó como un encuentro entre dos estudiantes de distintos países se convirtió en una amistad que las llevó a verse nuevamente un año después en Japón, donde Xinyao estudiaba.

Créditos de fotografía: cortesía de Pilar Amaro. Xinyao Liu y Pilar Amaro durante el curso de verano Intercultural Approaches for Public Health, instancia en la que se conocieron por primera vez en Santiago.

A menudo se piensa que las experiencias internacionales enriquecen exclusivamente el perfil académico y profesional. Pero ¿qué sucede cuando una historia conecta con otra y se crea una amistad con alguien de una cultura completamente distinta a la propia?

Ese es el caso de Pilar Amaro y Xinyao Liu, quienes se conocieron en Chile mientras participaban en el programa Intercultural Approaches for Public Health, impartido por la UC. Lo que comenzó como una experiencia marcada por el compañerismo y el trabajo en equipo se transformó en una amistad que trascendió fronteras y, tiempo después, las llevó a reencontrarse en Japón.

Cuando comenzó el programa en Campus San Joaquín, Pilar reconoce que, pese a su curiosidad por conocer otras culturas, tendía a quedarse con los estudiantes chilenos. Xinyao, por su parte, tampoco se sentía completamente cómoda hablando en inglés. Ninguna de las dos recuerda con exactitud el momento en que comenzaron a conversar más, pero para Pilar hubo un punto importante: el viaje de regreso desde Valparaíso a Santiago.

Fue durante ese trayecto cuando empezaron a hablar sobre sus vidas, sus culturas y sus opiniones. A medida que se conocieron, descubrieron que tenían mucho en común.

“Creo que a través de las personas podemos derribar prejuicios y reconocer que tenemos más similitudes que diferencias a pesar de venir de culturas muy diferentes”, cuenta Pilar.

Para Xinyao, la barrera del idioma también fue parte de los primeros encuentros. El inglés era su segundo idioma y a veces le costaba expresarse. Sin embargo, Pilar manejaba el inglés de mejor manera y pudo ir guiándola para poder tener conversaciones más duraderas.

Con el tiempo, comenzaron a compartir intereses y temas que les importaban, como otras culturas, la salud, la equidad y la forma en que funciona la sociedad.

Pilar también fue una de las personas que le permitieron a ella conocer más de Chile. Le mostró Santiago la comida local y distintos aspectos de la cultura chilena. Para Xinyao, esa experiencia significó conocer el país de una manera más cercana.

La distancia

Cuando terminó el curso, la amistad continuó, aunque ahora cada una estaba en distintas partes del mundo. Instagram se convirtió en una de las principales formas de mantenerse conectadas: se enviaban reels, respondían historias y compartían parte de lo que ocurría en sus vidas, pese a la barrera idiomática, que no siempre les permitía entender los memes. 

Para Pilar, era la primera vez que hacía amigos que vivían en el extranjero. Aunque la diferencia horaria hacía difícil coincidir, seguir en contacto significó mantener una amistad que había comenzado durante el curso.

“Fue muy bonito para mí seguir manteniendo la amistad a pesar de todas las adversidades del tiempo y la distancia”, recuerda.

Xinyao también valora esa conexión. Aunque no conversaban constantemente, podían seguir lo que ocurría en sus vidas a través de redes sociales. Incluso cuando no entendía las historias que Pilar publicaba en español, las fotos y videos le permitían saber qué estaba haciendo y, cuando algo le llamaba la atención, utilizaba herramientas de traducción para entenderlo y conversar con ella.

Volver a encontrarse: Japón

Un año después, la amistad tuvo un nuevo capítulo. Pilar obtuvo una beca Santander para viajar a Japón y, apenas supo que iría, pensó en volver a encontrarse con Xinyao.

Créditos de fotografía: cortesía de Pilar Amaro. Pilar Amaro y Xinyao Liu frente al Castillo de Osaka, durante el reencuentro de ambas en Japón.

En 2025, cuando Xinyao y los demás estudiantes del programa dejaron Chile, Pilar había llorado mucho. En ese momento, Xinyao le había dicho que estaba segura de que volverían a verse. Para Pilar, esa posibilidad parecía lejana. Por eso, cuando supo que viajaría a Japón, le escribió inmediatamente.

La respuesta trajo una nueva sorpresa: Xinyao ya no estaba en Tokio, sino en Osaka. Pilar decidió entonces que tenía que visitar esa ciudad.

El reencuentro ocurrió en una estación de tren. Xinyao estaba esperándola y, para Pilar, ver una cara familiar al otro lado del mundo fue muy emocionante.

“Yo no conocía a nadie en Japón más que a ella y llevaba varios días sola en Tokio, por lo que ver a alguien familiar, una amiga, me llenó de mucho confort y de seguridad”, cuenta.

Esta vez, además, los roles se invirtieron. En Chile, Pilar había ayudado a Xinyao a conocer la ciudad y parte de la cultura local. En Japón, fue Xinyao quien tuvo la oportunidad de mostrarle Osaka.

Para ambas, la comunicación también había cambiado. Ya tenían más confianza y podían conversar con mayor naturalidad. Pilar quería saber cómo era la vida de Xinyao en Osaka, mientras que Xinyao disfrutó de conocer Japón a través de los ojos de una estudiante extranjera.

“Ver lugares conocidos a través de sus ojos me ayudó a valorar mi entorno de una manera diferente”, cuenta Xinyao.

Lo que queda después del intercambio

Más allá del reencuentro, ambas coinciden en algo: probablemente nunca se habrían conocido si no hubieran participado en estos programas.

Pilar estudia en el área de la salud y Xinyao en las ciencias sociales. Además, sus países están a miles de kilómetros de distancia. Para Pilar, la experiencia demostró que aprender no ocurre solamente dentro de una sala de clases.

“El aprender no es solo prestar atención en la sala de clases e interactuar en ella, sino también el generar vínculos que van más allá y que te permiten realmente comprender y adquirir inteligencia emocional y cultural”, explica.

Para Xinyao, las diferencias entre ambas tampoco fueron un obstáculo. Al contrario, conocer a alguien con otra historia, cultura y forma de ver el mundo hace que la amistad sea más enriquecedora.

Su experiencia también continúa presente en su vida. Actualmente trabaja en una empresa japonesa y cuenta que es la única empleada extranjera de su oficina. Haber aprendido a relacionarse con personas de contextos diferentes le ha permitido mantener la confianza para comunicarse y seguir siendo ella misma.

Pilar, en tanto, se queda con un aprendizaje para quienes estén pensando en vivir una experiencia internacional: ser humilde y curioso. Para ella, los choques culturales pueden ocurrir, pero abrirse a conocer a otras personas es parte de lo que hace que una experiencia internacional tenga un impacto que va más allá del programa.

“Sé curioso y atrévete”; para Xinyao, esas palabras resumen lo que significó abrirse a una experiencia que comenzó en otro país y terminó creando una amistad que continúa hasta hoy.

Conocer otras culturas, acercarse a personas diferentes y atreverse a salir de lo conocido puede generar encuentros que uno no espera. Porque, como muestra la historia de Pilar y Xinyao, a veces basta con dar el primer paso para descubrir todo lo que una experiencia internacional puede dejar.

Información

person Periodista

Diego Friz Rivas

Comunicaciones VRAI


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