
Del norte de Italia al corazón de la UC: académica de Filosofía UC combina las lenguas antiguas y la esgrima
26 de octubre de 2026
Sofía Lombardi, académica de Filosofía de la UC, llegó desde el país del Renacimiento a Chile para investigar el pensamiento antiguo, con especial atención en Posidonio, lenguas clásicas y la psicología de las emociones. Desde pequeña, le interesó el deporte, en particular la esgrima. Ambas cosas contribuyeron a que la Cámara de Diputados, en enero de este año, le otorgara la nacionalidad por gracia.

Créditos fotográficos: Samuel Díaz, Vicerrectoría de Asuntos Internacionales.
La historia de Sofía Lombardi comienza en la Pianura Padana, en el norte de Italia, un territorio que recuerda por sus paisajes de arrozales, queso azul, niebla y zancudos. Por las venas de Sofía también corre sangre romana proveniente de la familia de su padre, pero su infancia transcurrió en el norte, rodeada de un entorno cultural sumamente estimulante, lleno de museos, obras de arte y bibliotecas.
Desde muy pequeña, convivió con la historia y las expresiones artísticas tanto en su hogar como en las ciudades donde habitó. Sofía se recuerda a sí misma como una niña inquieta, llena de preguntas y con un deseo insaciable de leer, que combinaba al mismo tiempo con la música y el deporte.
«Yo soy del norte de Italia y en particular de la Pianura Padana. En mi familia siempre tuve contacto con libros de latín y griego desde chica. Estudié en un colegio clásico y empecé a estudiar lenguas antiguas a los 13 o 14 años. El deporte también fue siempre muy importante para mí. Empecé a practicar esgrima a los nueve años y creo que me ayudó mucho a desarrollarme como persona.”
El interés por la antigüedad clásica se gestó de forma espontánea en su casa, donde estuvo en contacto con textos en latín y griego, siguiendo los pasos de su padre.
La disciplina y el primer flechazo intelectual

La académica combina el deporte con su carrera académica, expresando que uno le entregó la disciplina para lograr lo otro. (Créditos fotográficos: Samuel Díaz, Vicerrectoría de Asuntos Internacionales).
A la par con los libros, el deporte ocupó un lugar central en su formación. A los nueve años comenzó a practicar esgrima, una disciplina exigente que practicó de manera constante y que terminó moldeando su carácter y su capacidad de trabajo.
La rutina diaria de Sofía requería una entrega excepcional: largas jornadas de entrenamiento deportivo y largas horas de estudio para las exigentes clases de lenguas clásicas.
«El deporte en general y la esgrima en particular me ayudaron mucho en la fuerza del carácter, sobre todo en ser más ordenada, que después apliqué a nivel académico y universitario», relata Sofía.
Fue también a los 13 años cuando Sofía experimentó su primera fascinación por el pensamiento filosófico. En una librería de la ciudad de Novara, se topó con un libro de cubierta roja titulado ‘Las confesiones’ de Jean-Jacques Rousseau, ilustrado con una pintura del autor en un bosque.
«De ahí empecé a leer todo Rousseau; tan pequeña entendí la mitad de lo que decía, pero me enamoré. Fue mi primer big crush», comentó entre risas Sofía.
El viaje a Chile y el desafío de adaptarse a una nueva cultura
La carrera universitaria de Sofía en Italia se centró en la filología clásica en la ciudad de Milán. Su objetivo central eran las lenguas antiguas, y fue precisamente a través del análisis de estos idiomas que se adentró en la filosofía antigua, en el estoicismo y, posteriormente, en la figura del pensador Posidonio.
En 2019, Sofía tomó una decisión trascendental que cambió el rumbo de su vida: trasladarse a Chile para realizar un doctorado en Filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Chile. La razón principal fue trabajar directamente con el académico argentino Marcelo Boeri, a quien eligió como su tutor por su especialización en estoicismo.
«Diría que el episodio más importante que marcó mi camino fue la convicción de querer estudiar un doctorado y venirme a Chile. Eso cambió bastante mi vida en general», declaró la profesora.
La adaptación a Chile no estuvo exenta de dificultades. Al llegar, Sofía no dominaba el idioma español, por lo que tuvo que realizar cursos intensivos mientras comenzaba a redactar su tesis doctoral. Además, su periodo doctoral coincidió con el estallido social de 2019 y la posterior pandemia, momentos de incertidumbre que afrontó estando lejos de su familia.
«El programa de doctorado de la UC fue buenísimo y me acompañó mucho. Agradezco la calidez y la manera de acoger a un extranjero; cuando llegué, me ayudaron con la lengua y con muchas otras herramientas», destacó.
Como parte de su formación doctoral, Sofía realizó una pasantía de un año en Holanda, una experiencia internacional que enriqueció su investigación y dio como resultado una tesis doctoral que culminó como un libro que estará disponible desde marzo de 2027 bajo la editorial Brill.
Hoy, Sofía se desempeña como académica de la Facultad de Filosofía UC, donde imparte clases de latín y griego. La universidad que eligió para profundizar en el estoicismo se convirtió también en el lugar donde ha podido continuar su trayectoria académica y compartir con nuevas generaciones su interés por el mundo antiguo. De su experiencia en la UC, destaca tanto la formación que recibió durante el doctorado como el acompañamiento y la calidez con que fue acogida al llegar a Chile.
Investigar a Posidonio: rescatar la psicología de las emociones
En el ámbito de la investigación, Sofía se enfoca en el estudio del estoicismo y en particular en la psicología estoica, analizando el pensamiento de Posidonio y el tratamiento de las pasiones y emociones.
Sofía llegó a Posidonio de manera indirecta mientras analizaba el tratado en griego ‘De Placitis Hippocratis et Platonis’ del médico Galeno. Al profundizar en los libros cuarto y quinto de dicha obra, descubrió las menciones a Posidonio, un pensador considerado un outsider de la filosofía, del cual no se conservan escritos directos.
«Llegué a Posidonio indirectamente. En mi tesis de doctorado empecé a leer el cuarto y quinto libro del tratado de Galeno y ahí se habla de Posidonio. Vi una oportunidad para estudiar algo nuevo porque no hay mucha bibliografía sobre su pensamiento ético y psicológico», explicó Sofía.
«De Posidonio no nos llegaron escritos directos, lo que representa un problema metodológico porque hay que estudiarlo a partir de fuentes indirectas. Sin embargo, me parece un pensador genial porque conecta el primer estoicismo con el estoicismo romano», mencionó.
Para Sofía, la relevancia de estudiar la filosofía antigua radica en que los dilemas que abordaban los autores clásicos son exactamente los mismos que preocupan a la sociedad contemporánea.
«Las preguntas que se hacían los antiguos en torno a cómo vivir bien, si es posible ser feliz o cómo manejar las emociones, son preguntas que seguimos haciéndonos nosotros. La magia del mundo antiguo es que ellos son como nosotros; leer a un autor antiguo es casi como hablar con un amigo», afirmó Sofía.
Docencia, paciencia y el cariño por la cultura chilena
La docencia se ha convertido en una de sus mayores satisfacciones profesionales, espacio en el cual mantiene una relación cercana con sus alumnos y un aprendizaje recíproco constante.
«Me encanta hacer clases. Tengo siempre grupos distintos, tanto de griego como de latín, y yo también aprendo de ellos desde distintos puntos de vista. Para mí la clase es un muy buen momento», expresó la docente.
A inicios de 2026, la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó, en primer trámite, otorgarle la nacionalidad chilena por gracia a Lombardi. Las razones recaen en su contribución académica al país y su desempeño como deportista.
Vivir en Chile durante siete años también le ha dejado importantes aprendizajes en lo personal, siendo el desarrollo de la paciencia el cambio más significativo en su forma de ser.
«Me di cuenta de que hay otra manera de vivir y de relacionarse, y el entorno me enseñó a cultivar la paciencia», reflexionó.
De Italia conserva sus diccionarios de latín e italiano y de griego e italiano, los cuales trajo en su maleta al instalarse en el país. Y al reflexionar sobre lo que se llevaría de Chile si alguna vez tuviera que regresar a su patria, Sofía responde con simpatía y cercanía, mencionando la gastronomía local.
«Si tuviera que llevarme algo de Chile a Italia, me llevaría concretamente una humita o una hallulla. La gastronomía chilena me encanta», comentó entre risas la académica.
Para finalizar, Sofía deja una recomendación reflexiva dirigida a los estudiantes y jóvenes investigadores: mantener la curiosidad, esforzarse por los propios sueños y no perder de vista el valor de las fuentes clásicas para comprender el mundo de hoy.
“Si tuviera que darles un consejo a los y las estudiantes, les diría que se mantuvieran fieles a sí mismas, independientes y determinadas y lo más rebeldes que pudieran. Y quería recordar que las lenguas clásicas siguen siendo muy importantes: hay que estudiar nuestro pasado porque sigue sirviendo para entender la actualidad. Hay que atreverse”, concluyó Sofía.
Información
Periodista
Diego Friz Rivas
Comunicaciones VRAI
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