Fabian Berrios

5 de junio de 2026


En mí hubo un gran cambio. El viaje, el Staff Training, me ayudó a volver a sentir aquella luz, aquella confianza en mí y en ver el sentido de mi labor y vocación en la universidad (…) Era un lunes en Campus Oriente, donde me tocaba dictar nuestro curso de formación general. El internet comenzó […]

En mí hubo un gran cambio. El viaje, el Staff Training, me ayudó a volver a sentir aquella luz, aquella confianza en mí y en ver el sentido de mi labor y vocación en la universidad (…)

Era un lunes en Campus Oriente, donde me tocaba dictar nuestro curso de formación general. El internet comenzó a fallar; hubo un lapsus, un limbo donde los mensajes cesaron y el tiempo, digamos, descansó. Segundos fueron minutos y horas, hasta que prendí mis datos móviles y rápidamente llegó una avalancha de mensajes, cuyo primero era un mail de la VRAI que decía que había sido seleccionado. Mis ojos se llenaron de lágrimas: “is this a dream?” me pregunté jajaja… y no, era la realidad. Había sido seleccionado para ir a Cracovia a representar a la UC en el Staff Training Week: Make University Friendly to All. Aquel lema resonó en mis recuerdos de mi equipo del Centro de Desarrollo Profesional, a quienes videollamé inmediatamente para contarles la noticia. Ellas me alentaron, acompañaron y motivaron a postular; sin ellas esto no hubiese sido posible. Love to all.

Aquella frase del staff, “friendly to all”, sin pensarlo sería no solo el eje del aprendizaje de esta experiencia, sino también algo que viviría en cada momento de mi viaje. Como sabemos, todo viaje es un cambio e implica una serie de procesos, y este sería uno de los más increíbles de mi vida profesional. Ya era tiempo de tomar el avión y sonaba en mis audífonos You’re On Your Own, Kid de Taylor Swift, y me dije: esta será mi nueva temporada.

La lluvia se sentía caer en mi llegada a Krakow, pero aquello no impidió que entre nubes el sol apareciera. Llegar a Polonia fue toda una experiencia: de partida el idioma es polaco, cuyos fonemas eran literal chinos para mí (aunque TikTok ya me lo había adelantado, mi fuente para todo, jaja). Lo bueno, la ventaja de tener datos móviles en tu llegada es que con ellos puedes hacer de todo: traducir, usar Google Maps y Uber. Pero me dije: “no, tomaré el tren a la ciudad”. El aeropuerto al que llegué se llamaba Juan Pablo Segundo, en honor al Papa y santo que en Chile también es muy conocido, claramente porque había nacido en Polonia jeje.

El tren llegó al centro de Krakow y bajé con mis maletas. Lo primero que mis ojos vieron al salir de la estación fue una ciudad detenida en el tiempo medieval. Aquello se expresaba en la superficie del centro, donde el amarillo y blanco destacaban en edificios del medioevo y renacimiento. Y todo se llegaba caminando, como en las películas jajaja. Por suerte me quedé en el centro, lo cual recomiendo porque dejé mis maletas y salí a recorrer la ciudad.

Mi mirada se movió hacia Sukiennice, más conocido como Lonja de Paños en español. Este era un gran edificio antiguo con un corredor interior ubicado en el centro, de una arquitectura amarilla renacentista y lleno de comercios locales empapados de cultura y comida tradicional de Cracovia. Al ingresar, woow, era un mercado de objetos antiguos, comida, etc. Era como viajar en el tiempo, y este centro tenía de todo, hasta un museo en el segundo piso, al cual me dije que debía ir porque siempre el museo de la ciudad te cuenta su historia y su arte: su forma de ver la realidad.

La mayoría del arte era renacentista, pero en paredes cargadas de colores burdeos, verdes y amarillos: colores vívidos que impactaban y cautivaban tu mirada. Sentado en un terciopelo verde, me puse a pensar y wow, nunca imaginé estar aquí. Mi sentir era: estoy viviendo una película, mi película, y yo era el main character.

El primer día ya llegaba y era momento de dar inicio al Staff Training Week. En mi iphone sonaba Suddenly I See y este capítulo daba su inicio, me preparaba para ir con un dress code muy formal-casual, con mi navy blue blazer favorito y sweater de líneas azules. Iba confiado pero nervioso por cómo serían las personas; quizás serían muy boomers, pero no: este evento era organizado por millennials, y su percepción y forma de ver la educación era igual a la mía: lograr que viviéramos una experiencia llena de pequeñas experiencias significativas y eventos para conocernos. Todo comenzó con un evento de networking y acreditación y todos presentándose. Yo me repetía: omg this is real. Y lo más cool era que yo era el único chico de Latinoamérica jaja, así que el sentimiento de otredad se reflejaba. Pero saqué la personalidad y conversé con la mayoría de los invitados, y entre ellos hubo mucha sincronía con Stepahnie de la universidad de Lille,  Francia, y luego con Duygu de La Universidad Kadir Has, Estambul, quien sería mi partner de salidas culturales y aesthetics. Mientras el evento continuaba pensaba , Woow todos eran muy friendly to all, tal como el lema del staff. Fue increíble: éramos aprox 15 representantes de universidades desde Grecia hasta Australia.

El Staff Training Week, tal como lo dice, era una semana de capacitaciones y conversaciones respecto a cómo podemos hacer la universidad un espacio amigable e inclusivo para todos desde las distintas áreas de la universidad. También fue la oportunidad perfecta para conocer a otros career services, en especial de la universidad de Jagiellonian, con quienes solicité una reunión para conocer más su mirada y enfoque. Con aquel equipo pude mirar más allá de lo hacíamos como centro en la uc y también compartir nuestras prácticas a la universidad anfitriona.

Respecto a cada día, recuerdo que estaban muy cuidadosamente creados para tener un equilibrio entre aprendizaje (charlas y workshops) y también salidas culturales a cargo del equipo. Dentro de los momentos más significativos recuerdo el workshop realizado por el career service de la universidad organizadora, donde pudimos observar formas y prácticas inclusivas pensando en la diversidad de nuestros estudiantes. También lo fue una charla sobre comprender a la generación Z, que es nuestro público. Ambos fueron un refresh de cómo podemos comprender y mejorar prácticas para cuidar y velar por una experiencia significativa en nuestros estudiantes, que vienen con distintas historias y backgrounds, y que también se enfrentarán a nuevos desafíos en el mundo laboral.

Recuerdo que en uno de los workshops me tocó exponer, y los nervios me comían jaja, pero me acompañó Rachel, de la Universidad de Ámsterdam, y logramos exponer el análisis de un caso y reflexionar en torno a formas de abordarlo, teniendo en cuenta el lema del staff. Entre aplausos y fotografías la sesión terminó y woow, mi confianza poco a poco fue creciendo. Ahora lo veo como un pequeño sol que comienza a irradiar luz. Qué bonito, ¿o no? Cómo experiencias de aprendizaje y colaboración nos ayudan a sentirnos mejor y también a ver el sentido de nuestro trabajo: ayudar y formar a una nueva generación.

Mientras los workshops continuaban, también lo hacían los espacios culturales. Los organizadores eran tan motivados que nos hicieron un tour por todas las instalaciones y campus de la universidad. Algo interesante fue que la Universidad Jagiellonian es una de las más antiguas de Europa. Fun fact: estudió ahí Nicolás Copérnico y el Papa Juan Pablo Segundo. Entonces, como se pueden imaginar, el casco histórico se ha preservado desde entonces. Si bien parte ya es patrimonio, otras instalaciones se siguen ocupando y otras nuevas se han construido, en especial en el área de asuntos estudiantiles, la parte más moderna.

Entre la modernidad, el casco antiguo llamaba a mi old soul, y en las madrugadas salía a trotar por la ciudad hasta llegar al Castillo de Wawel, el cual era sacado de un capítulo de Game of Thrones. Incluso hasta tenía un dragón que tiraba fuego. Woow, lo sé, ¿quién se lo esperaría? El significado de este dragón proviene de una leyenda: un dragón que vivía bajo la colina de Wawel en tiempos antiguos aterrorizaba a los habitantes de Cracovia, pero ningún guerrero podía derrotarlo, hasta que un modesto zapatero le tendió una trampa y así cesó su reinado de terror, lo que trajo calma a la ciudad. Viendo aquel fuego del dragón, la luz del sol ya se sentía más fuerte y debía volver. Volver trotando por el castillo también implicaba recorrer y ver las aguas del río Vístula, las cuales durante los próximos días tendría la fortuna de recorrer junto a mi grupo de compañeros de Erasmus; post workshop decidimos tomar un ferry y ver Cracovia desde una nueva perspectiva.

Y bueno, también la comida fue el espacio de comunión donde todos los miembros de Erasmus nos reuníamos y compartíamos. Probar la comida de Cracovia fue parte de la inmersión cultural. Fuimos al mercado central a probar los pierogi (ñam), que eran una mezcla entre dumplings y empanadas chilenas. También probamos zapiekanka, que tenía una variedad de condimentos; era un panini-pizza polaco muy tradicional cuya forma era alargada y ancha como una baguette. Y no podía dejar fuera los obwarzanek, pan tradicional en forma de rosquilla, exquisito. Pero de todos, me quedo con los pierogi ajaja, así que si vas a Krakow debes probarlos en su diversidad de sabores y colores.

Para finalizar esta historia, deseo cerrarla con el tour que nos hicieron en el jardín botánico de la universidad, donde con un diploma y un brunch nos dieron un espacio de contemplación de la belleza de las especies nativas, y también para despedirnos. Este fue un momento que me emocionó mucho porque ya era momento de decir adiós a las personas, amistades que había creado. Algo extraño que se dio fue que todos éramos y fuimos como un curso de colegio: abiertos a generar nuevos vínculos, nos aprendimos los nombres e historias de cada uno (pero claramente unos más que otros). Con todos pude compartir, y quedamos en contacto para vernos y encontrarnos cuando viajáramos a los lugares de donde pertenecíamos. En la diversidad de colores de las flores del jardín había una similitud con la diversidad de culturas que todos representábamos: cada uno con formas distintas de ver la realidad, pero todos unidos por una afabilidad o friendliness que mencioné al inicio de este recorrido.

En mí hubo un gran cambio. El viaje, el Staff Training, me ayudó a volver a sentir aquella luz, aquella confianza en mí y en ver el sentido de mi labor y vocación en la universidad, mi querida UC, donde estudie y ahora orientaba a estudiantes en su camino profesional y también sembró una semilla o deseo de continuar este camino no solo en Chile sino también en el mundo.

Si llegaste al final de esta historia jaja te agradezco el tiempo, y te invito a estar abierto a las experiencias que la comunidad UC nos ofrece y a la vida misma, que siempre nos sorprende cuando menos lo esperamos.

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