José Tomás Marchant
5 de junio de 2026
A quien esté pensando en vivir una experiencia así, le diría: lánzate sin miedo. Este viaje no solo nutrió mis conocimientos y habilidades profesionales, sino que también me ayudó a entender mi lugar en el mundo (…) Mi historia con Italia comenzó antes de esta experiencia. En 2019, tuve la suerte de estudiar en el […]
A quien esté pensando en vivir una experiencia así, le diría: lánzate sin miedo. Este viaje no solo nutrió mis conocimientos y habilidades profesionales, sino que también me ayudó a entender mi lugar en el mundo (…)
Mi historia con Italia comenzó antes de esta experiencia. En 2019, tuve la suerte de estudiar en el Politecnico di Milano gracias a un programa corto de movilidad. Fue un tiempo increíble, pero siempre me quedé con la sensación de que faltaba algo. Por eso, cuando surgió la oportunidad de regresar por dos años a través del doble grado entre el MADA y el Politecnico di Torino, no lo dudé. No era solo un viaje de estudios; era una segunda oportunidad para reencontrarme con mis amigos y sumergirme de nuevo en la cultura, esta vez con una base más sólida, más tiempo y con una meta definida: un doble título de magíster.
El viaje estuvo lleno de desafíos, pero el mayor obstáculo fue el financiero. Aunque mis ahorros me ayudaron al inicio, la ayuda de mi familia fue fundamental. Con el tiempo, logré encontrar un trabajo que me dio la independencia que tanto necesitaba. Este reto me obligó a crecer rápidamente, a salir de mi zona de confort y a aprender a manejar la vida de adulto, desde pagar las cuentas hasta encontrar un hogar en un nuevo país.
En el ámbito académico, la transición fue sorprendentemente fluida. Rápidamente me di cuenta de que la exigencia en Chile es tan alta, o incluso mayor, que, en Italia, lo que me dio la confianza para afrontar cualquier desafío. Esta experiencia también me confirmó algo que siempre intuí: la mente creativa del «sur global» es un activo invaluable, sobre todo en una cultura que a veces puede ser un poco resistente al cambio. Esta visión me inspiró en mi tesis System-driven Innovation (SDI) sobre marcos de trabajo para la innovación. El proyecto se convirtió en el punto culminante de mis estudios en ambos programas. Gracias a él, gané el IF Student Design Award 2025 y me gradué con los mejores honores.
A quien esté pensando en vivir una experiencia así, le diría: lánzate sin miedo. Este viaje no solo nutrió mis conocimientos y habilidades profesionales, sino que también me ayudó a entender mi lugar en el mundo. Fue un regalo que me enseñó a ser más resiliente, a adaptarme y a ver la vida con una perspectiva mucho más amplia.