Sergio Cerquín
5 de junio de 2026
Volví a Chile con la mochila llena de historias, con una visión mucho más amplia de Latinoamérica y con la convicción absoluta de que, como futuro profesor de Educación Física, mi mayor rol es ser un motor de transformación social (…) Participar en el programa Pallqa fue un remezón profundo a mi vocación docente. Estuvimos […]
Volví a Chile con la mochila llena de historias, con una visión mucho más amplia de Latinoamérica y con la convicción absoluta de que, como futuro profesor de Educación Física, mi mayor rol es ser un motor de transformación social (…)
Participar en el programa Pallqa fue un remezón profundo a mi vocación docente. Estuvimos en Cusco para trabajar junto a la ONG ATD Cuarto Mundo, dividiendo mi tiempo entre la ciudad y zonas rurales como Cuyo Grande.
Lo que más me marcó fue el contraste entre el ritmo acelerado al que estamos acostumbrados en Chile y el profundo sentido de comunidad que viví allá. Una de las anécdotas más hermosas fue realizar el «Festival del Saber», recuerdo ver a los niños y adolescentes transformar materiales reciclados en juguetes, riendo y compartiendo saberes de forma totalmente horizontal. Realizábamos faenas comunitarias, en las que limpiábamos y rehabilitábamos espacios, y aprendí que la verdadera educación no ocurre solo en un aula, sino en la tierra, sudando y trabajando por un bien común.
Esta experiencia reafirmó en mí que enseñar con afecto, horizontalidad y trabajo colectivo son las herramientas pedagógicas más potentes. Volví a Chile con la mochila llena de historias, con una visión mucho más amplia de Latinoamérica y con la convicción absoluta de que, como futuro profesor de Educación Física, mi mayor rol es ser un motor de transformación social en los territorios.